Crítica del disco de Ovrfwrd - 'Fantasy Absent Reason' (2015)

Razones y fantasías de la escena progresiva estadounidense

Ovrfwrd - 'Fantasy Absent Reason'
(30 octubre 2015, Prog Records)

Ovrfwrd - Fantasy Absent Reason

OVRFWRD, el cuarteto instrumental estadounidense fundado en Minneapolis a fines de 2012, volvió al ruedo fonográfico con un muy buen segundo disco titulado “Fantasy Absent Reason”, el cual nos muestra a un grupo que ha sabido madurar su propuesta musical y llevar su propio potencial de expresividad hacia niveles muy macizos. “Fantasy Absent Reason” fue publicado en la segunda mitad de octubre de 2015, un año y nuevo meses después de su promisorio disco de debut “Beyond The Visible Light”. El ensamble conformado por el baterista-percusionista Rikki Davenport, el guitarrista Mark Ilaug, el bajista Kyle Lund y el teclista Chris Malmgren ha tardado relativamente poco tiempo en llevar su estilo progresivo ecléctico hacia nuevos terrenos mientras preserva los conquistados en el citado primer disco.A lo largo del repertorio de este nuevo disco, el oyente debe sentirse preparado a asimilar la sucesión de varias focalizaciones temáticas y atmósferas, especialmente en las multivalentes piezas de larga duración; los dos temas más breves tienen un enfoque más específico, como si fueran momentos de descanso en un trayecto de largas exploraciones. Para explicar con mayor precisión esto que acabamos de decir, repasemos ahora cada una de las cinco piezas del disco, ¿vale?

El inicio del disco viene de la mano de la suite de 16 ¾ minutos que justamente le da título. Los primeros instantes de este ambicioso viaje musical están dirigidos por escalas de clavicordio eléctrico, siendo así que muy pronto se pone en acción el ensamble en pleno para desarrollar exquisitas sonoridades donde se conectan el legado de EMERSON, LAKE & PALMER y el prototipo hard-prog… o sea, musculatura pesada y estilizaciones barrocas en dosis equitativas. Aparte de un breve momento misterioso en el que el bajo articula ornamentos etéreos y un tanto impresionistas, el teclado y la guitarra se erigen como los instrumentos que alternan momentos de soltura protagónica mientras se desarrolla cada motif autónomo, siendo así que la solemnidad reinante goza de abundantes matices claroscuros, a veces coqueteando con lo siniestro. Respecto a este último detalle, podemos atrevernos a señalar que lo que suena es una remodelación del estándar de GOBLIN a través de los filtros de KANSAS y DEEP PURPLE. En algún momento el grupo elabora un pasaje sereno desde el cual gesta un crescendo envolvente y señorial, creando así un clímax previo a otro que completa los dos últimos minutos de la suite hasta un abrupto final. Esta idea causa un impacto especial porque refuerza la exposición del grupo como una entidad vigorosa y suntuosa. Cumpliendo con la dura misión de suceder a esta maratón de sólidas ingenierías típicamente progresivas emerge ‘Brother Jack McDuff’, pieza que a lo largo de su espacio de 5 minutos se dedica a explorar el legado de la tradición progresiva enraizada en el jazz-rock y el blues-rock (COLOSSEUM, ATOMIC ROOSTER). Siendo muy retro en cuanto al enfoque del motif central, el grupo se da maña para insuflarle su propia vitalidad particular; sin duda, es una pieza con buen gancho, y además, nos muestra una de las más notables intervenciones de Davenport en todo el disco. ‘Just Nova’, por su parte, saca provecho a su espectro de poco menos de 10 minutos desarrollando un sortilegio introspectivo donde se fusionan el lenguaje del jazz-fusion contemporáneo (a lo PAT METHENY) y la claridad melódica del sinfonismo (CAMEL, YES), y no solo eso: se establece un abierto coqueteo con el estándar del prog psicodélico mientras se va modelando el crescendo del sencillo pero efectivo motif central. Dentro de su permanente actitud contemplativa se revela una pieza simplemente magnífica, un cénit del álbum.

Los últimos 13 ½ minuto del disco están ocupados por la dupla de ‘Utopia Planitia’ y ‘Creature Comforts’. El primero de estos temas retoma, hasta cierto punto, la extroversión épica de la suite homónima pero renunciando un poco al predominio de lo claroscuro con el fin de proyectar más espacios para que se imponga una calidez luminosa en algunos de los pasajes más pomposos del desarrollo temático. Eso sí, no faltan los riffs y las bases armónicas de la guitarra para cimentar la robustez rockera de la banda y completar los matices dirigidos por los teclados en varios pasajes estratégicos. Si en ‘Just Nova’ teníamos un clímax introspectivo, la arquitectura de ‘Creature Comforts’ nos brinda una síntesis muy acabada de las facetas más extrovertidas de la banda, y por tanto, otro momentum de pletóricas musicalidades. En cuanto a ‘Creature Comforts’, se trata de un cierre sereno para el álbum, siendo así que el cuerpo central tiene su núcleo en las evocativas series armónicas de la guitarra. El factor psicodélico sigue presente a través de un filtro cuasi-post-rockero, pero el arreglo global de la instrumentación es inconfundiblemente sinfónico: el paradigma de CAMEL vuelve otra vez a nuestra mente mientras nos dejamos llevar por el sencillo colorido del motivo central. Todo eso fue “Fantasy Absent Reason”, un disco ameno donde el bien armado repertorio nos hace mantenernos atentos de principio a fin merced al buen oficio que tienen estos cuatro músicos para armar diversas atmósferas e índices melódicos. OVRFWRD tiene en este disco la garantía de su permanencia en un rol importante para la escena progresiva estadounidense de nueva generación.


- Muestras de 'Fantasy Absent Reason':

Brother Jack McDuff [en vivo en Baby Blue Arts]:

Dust Nova [en vivo en Baby Blue Arts]:


firma cesar inca mendoza

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