Crítica del disco de Resistor - 'Underground' (2017)

El nuevo vuelo musical de Resistor

Resistor - 'Underground'
(1 enero 2017, Autoproducido)

Resistor - Underground

Tres años después de “To The Stars” y seis después de “The Secret Island Band Jams”, la gente de RESISTOR vuelve a ofrecernos otra joya musical progresiva con “Underground”. Mencionamos a los dos discos anteriores (tercero y cuarto de la banda en cuestión) porque fue con ellos que este ensamble liderado por el multiinstrumentista Steve Unruh alcanzó una bien definida plenitud estilística dentro del gran escenario de art-rock del presente decenio. Pues bien, por suerte, “Underground” – publicado en los primeros días del presente año 2017 por vía independiente – está muy a la altura de los discos precedentes: su repertorio de 10 temas es sólido, ágilmente variado y convincentemente inspirado en sus diseños melódicos. También juega a favor la dosis de habilidad técnica que el cuarteto conformado por Unruh [guitarras, violín, flauta y canto principal], Rob Winslow [bajo], Barry Farrands [batería y canto de apoyo] y Fran Turner [guitarras] ha invertido en los arreglos definitivos de este nuevo material. Un detalle importante de “Underground” es que se trata de un disco conceptual cuya trama se centra en una prisión subterránea donde los internos, asesinos y activistas, tienen sus memorias lavadas de sus cerebros y son abandonados a su suerte en sus respectivos encierros, incluso con un fomento de la pelea a muerte entre ellos por parte de la administración del sistema carcelario. El antihéroe en quien se centra la ilación temática de las canciones de este disco logra escapar de esta dantesca prisión y regresa a la que era su ciudad de residencia, con lo cual empieza a ser confrontado con las malas acciones que le había llevado a su destino presidiario. ¿Qué debe hacer ahora que está viendo a su vieja vida con nuevos ojos? ¿Tratar de aceptarse a sí mismo como alguien que puede renacer con un yo nuevo?, ¿o aceptar su culpa con plena conciencia y regresar voluntariamente a su encierro subterráneo? Bueno, con este dilema nos deja la narrativa creada por Unruh; veamos ahora lo estrictamente musical.

El punto de partida del disco llega de la pieza curiosamente titulada ‘Arrival’. Son 7 ¾ minutos de rock robusto y moderadamente sofisticado, dueño de un carisma cañero bastante solvente. El detalle del solo de guitarra acústica resulta bastante simpático a la hora de añadir un matiz inesperado. Tras asentarse sobre un medio tiempo en una primera instancia, el groove se intensifica en la segunda sección de tal modo que vira hacia una dimensión heavy progresiva contundentemente resuelta en torno a su propio groove blues-rockero: aquí se incluye un fabuloso solo de violín eléctrico, además de las consabidas gracias de las guitarras duales. Con la dupla de ‘Cathedral’ y ‘Wire’, el grupo se dispone a explorar una mayor diversidad de matices dentro de su bien delineado esquema sonoro: el primero de estos temas ostenta una inspirada combinación de psicodelia y stoner con ligeros ribetes jazz-rockeros, enriquecida con aportes al violín y a la flauta del siempre inquieto Unruh; el segundo nos remonta a los tiempos de los LED ZEPPELIN de los álbumes cuarto y quinto, aunque con un vigor más cercano a la faceta aguerrida de unos KANSAS. En este sentido, el grupo nos muestra fehacientemente su faceta más luminosa. Perpetuando en buena parte la furia de la canción inmediatamente anterior pero portando una aureola folklórica que en este momento resulta novedosa, ‘Killers And Activists’ es una canción airada que suena a un híbrido de los primeros BLUE ÖYSTER CULT, los JETHRO TULL de la etapa 69-70 y el paradigma clásico de unos BLACK SABBATH. Ahora la luz porta, además de fulgor, acritud; la musculatura de los guitarreos se impone por sí misma así como las vibraciones saltarinas elaboradas por la dupla rítmica. ‘Discovery’ comienza con un aura cálida donde el violín y los suaves rasgueos de guitarra imponen el swing inicial con una espiritualidad sutil, mas eso no durará mucho pues el cuerpo central pronto se focalizará en la modalidad de semibalada progresiva movida por un fragor sobrio. La alternancia de 7/8 y 4/4 está muy bien trabajada.

‘Running Into Walls’ se revierte hacia las dimensiones más robustas y sofisticadas del ideario musical grupal. A medio camino entre el progresivo hard y el acid-folk, casi al modo de un híbrido entre CURVED AIR, KANSAS y LED ZEPPELIN, esta poderosa canción (casi íntegramente instrumental) se complace en desplegar su propio dinamismo viril a través de una vigorosa ingeniería sonora que se sostiene a las mil maravillas sobre un recio esquema rítmico. El violín habla de tú a tú a la guitarra mientras la dupla rítmica se centra en fortalecer su esqueleto fulguroso. De lo mejor del álbum, no nos cabe duda… ¿no será, al fin y al cabo, nuestra pieza favorita? Sigamos. La dupla de ‘Atonement’ y ‘Trascendence’ nos obsequia 12 ½ minutos de exploraciones en las dimensiones más reposadas del molde estético de RESISTOR. ‘Atonement’ porta una aureola mesuradamente extrovertida en base a su swing de tenor R’n’B, el cual es manejado con un apropiado pulso rockero. Las bases de teclado nos remiten al paradigma de STEVIE WONDER mientras la instrumentación global nos sigue recordando a los CURVED AIR de los dos primeros álbumes. Poco a poco la canción se va disipando en una calmada introspección, lo cual sirve para asentar el suelo sobre el cual ha de pisar ‘Trascendence’, una balada límpida que parece penetrada por un talante estoico. El ambiente se intensifica ligeramente cuando llega el turno del solo de guitarra en algún lugar del intermedio, y es allí donde la canción vira hacia una expresividad más densa, aunque nunca de forma destada. Durando poco más de 9 minutos, ‘Blackout’ es la segunda canción más larga de “Underground”. Comenzando con un sigiloso prólogo alimentado de aventureras florituras de flauta, el cuerpo central que no tarda en instalarse ostenta un efectivo híbrido de JETHRO TULL y URIAH HEEP. Antes de llegar al último pasaje cantado, los jams instrumentales trabajan meticulosamente la llamativa vibración rockera en curso.

La maratónica ‘Halls Of Home’ ocupa los últimos 24 minutos y pico del disco. Comenzando con acordes de guitarra acústica dentro de un clima sereno, no tarda mucho en emerger una serie diversa de motivos enérgicos cuyas pautas expresivas van desde una ceremoniosidad relativamente dramática hasta el frenesí vigoroso propio del heavy prog. También hay momentos donde se hacen notar seriamente los guiños a la vieja tradición del rock duro de los 70s (LED ZEPPELIN, BLACK SABBATH) así como al paradigma stoner. Cerca de la frontera del minuto 14, las cosas viran hacia un reprise del prólogo antes de que el grupo se ponga a explorar ambientes psicodélicos dentro de la pesadez persistentemente predominante, aunque siempre abriendo ocasionales espacios breves a parajes sutiles. Las variaciones de ambientes y pasajes siguen su marcha triunfal hasta llegar al momento final con un tenor reflexivo, incluyéndose un hermoso (y demasiado breve) solo de guitarra clásica. Un gran broche para un magnífico disco que vuelve a poner a los RESISTOR donde se merecen: en el centro geométricamente exacto de nuestra atención melómana. Steve Unruh & co. se han lucido como han querido en la gestación y producción de “Underground”. A despecho de lo que significa la palabra del título, en lo estrictamente musical este disco no es un realmente una excursión sónica hacia los parajes del inframundo sino un planeo inteligente y ambicioso por los cielos más agresivos del cosmos del rock progresivo. Recomendado al 100%.

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Underground':


cesar inca mendoza

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