Crítica del disco de Yolk - 'Solar' (2017)

Música avant-progresiva para sepulcros solares

Yolk - 'Solar'
(21 abril 2017, NUUN Records)

Yolk - Solar

Hoy presentamos a YOLK, banda avant-progresiva francesa que ya tiene varios años de experiencia sobre sus espaldas en la creación de nuevas sonoridades vanguardistas dentro del frente más impulsivo del gran escenario del rock progresivo. Esta banda fundada y asentada en la localidad norteña de Dunkerque ha publicado hace poco su tercer disco “Solar”, más exactamente, el 21 de abril pasado, por vía de una coproducción conjunta de los sellos independientes NUUN Records, Do It Youssef!, Love Mazout, Cut Up y Pilot Fish. La publicación es simultánea en CD y vinilo. Los discos precedentes son el debut homónimo del 2001 y “You Decide”, del año pasado. Con una elocuente portada que es el cuadro Sepulchre de Marc Burckhardt, el cual muestra a un lémur devorando un huevo de águila mientras esboza un gesto entre intrigante e insolente en su rostro, el disco que ahora estamos comentando contiene un material musical diseñado para agitar nuestras conciencias y remecer nuestras mentes. El grupo comenzó como un sexteto donde el bloque instrumental se centraba en la inusual tríada de guitarra, violín y saxofón; hoy por hoy, el grupo es un quinteto conformado por Valentin Carette [guitarra], Delphine Delegorgue [canto y teclado], Adrian Michel Leroy [saxofón y teclados], Fabrice Brzoskiewicz [batería] y Antonin Carette [bajo]. Valentin Carette es el encargado de todas las composiciones. Este disco consta de tres temas extensos: para su edición en vinilo – que también la tiene en CD – hubo que dividir el segundo de ellos a fin de que se pudiese acomodar a la distribución en ambos lados. Bueno, veamos los detalles del repertorio de “Yolk”.

La pieza homónima, que dura 14 ¼ minutos, es justamente la que se encarga de iniciar las cosas. Comenzando con un despliegue de ruda parsimonia dentro de un enclave expresionista situado en medio de lo tétrico y lo surrealista, la banda desarrolla un juego de crescendos y refuerzos donde la aparatosa neurosis se erige en reina musical absoluta. Los múltiples recursos de guitarra y los imponentes cánticos están al frente de la aguerrida visión musical en curso mientras la dupla rítmica asienta con impecable soltura las diversas variantes de tempo y swing que van emergiendo a lo largo del camino. Tenemos aquí una ambiciosa cruza entre los universos de MAGMA, ESKATON, PRESENT y SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM. Para los pasajes más intensos, el sonido grupal se concreta en un exorcismo de vibraciones oscurantistas y amenazantes. Todo esto traduce en un sólido explayamiento en el ahondamiento de las confluencias con bandas contemporáneas como NAOM, SETNA y CORIMA. Cerca del final se proyecta un paraje cósmico que en realidad es un puente hacia el rotundo clímax conclusivo que se avecina. Tras este magistral inicio de disco todavía queda bastante grandeza musical que apreciar y el indicio instantáneo de ello es el arribo de ‘Vanitas’, una pieza que remodela algunos de los recursos de rock-in-opposition desarrollados anteriormente para encumbrarlos en una amalgama sonora renovada que ahora incluye elementos de Crimsonismo (70s y 80s), post-rock y math-rock a la hora de articular la musculatura de sus parajes más aguerridos. Respecto al segundo de estos factores mencionados, éste se explicita en ciertos pasajes cercanos a lo introspectivo (por decirlo de alguna manera, porque serenidad no es, relax tampoco), los mismos que obligan al ensamble a volver a hacer gala de su exquisito pulso para manejar variantes de ambiente y ritmo. Por su parte, el aspecto math-rockero se hace notar en la jovialidad siniestra y dadaísta que exudan varios fraseos y riffs de guitarra. No faltan tampoco esos momentos de tensión pulsátil que nos remiten al legado de MAGMA y al paradigma más actual de unos GUAPO. Cerca del final emergen unas vibraciones un tanto caóticas antes de que el ensamble aterrice en una parsimonia señorial en clave de “blues-rock zheuliano”. Parece que el espíritu de “Solar” está orgulloso de haber comenzado con un cénit exuberante y pretende permanecer incólume en dicho cénit pero con otro tenor.

Ocupando un espacio de poco menos de 10 ½ minutos, ‘Sepulchre’ cierra el álbum. Fijémonos en el detalle de que esta pieza se titula igual que el cuadro utilizado para la portada. El tema tiene más espacio para desarrollos puramente instrumentales que los otros dos que le precedieron, lo cual permite al ensamble disponer de una logística un poco más expansiva para trabajar texturas renovadoras. Reforzando algunas atmósferas de inspiración Crimsoniana mientras emplea otros inspirados en el estándar del space-rock, el bloque instrumental se enfila hacia una sofisticación especial con la utilización ocasional de grooves de talante jazz-rockero. No llega a los 39 minutos de duración pero “Solar” es un disco de enormes proporciones estéticas: la gente de YOLK nos ha causado una gratísima sorpresa. Aquí tenemos música idónea para ambientar cualquier ambiente solar... especialmente si se trata de un sepulcro.


- Muestras de 'Solar':


cesar inca mendoza

  • Más críticas del autor en:

http://autopoietican.blogspot.com