Crónica del concierto de Riverside + Maqama en Madrid (27 septiembre 2013)

Riverside acabaron por los suelos, nosotros por las nubes...

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Texto: Pablo M. Beleña & Javi Moreno Vega / Fotos: Javi Moreno Vega

Está claro que cuando uno sale tan satisfecho de un concierto ni siquiera debería hacerse más planteamientos de fondo. Pero es que Riverside ganan aún más si se valora no sólo lo que gustó su show la noche del viernes 27 de septiembre en Madrid, sino todo lo que Masiusz Duda y sus chicos transmiten con su música. Austeridad, nobleza, cercanía, sencillez y profundidad. Un alma sincera, a veces oscura, a veces bella, que derrite el frío polaco con una calidez de ese sentir lunático de su líder, acompañado de 3 socios sencillamente geniales.

Riverside 03Pocos cuartetos suenan tan maravillosamente completos. Últimamente hacen falta formaciones de hasta 6 miembros para ganar una sonoridad compleja que el progresivo actual parece demandar, como son los casos de grupos jóvenes como Haken, Sylvan... pero Riverside alcanza tal nivel con 4 fantásticos sobre su escenario. Un bajo completo de Duda, una guitarra envolvente y al mismo tiempo machacante y buscadora de riffs contundentes de Piotr Grudziński, una batería enriquecedora y llena de matices de Piotr Kozieradzki y un teclado que deja sin palabras de manos del genio vivo como es Michał Łapaj.

Y sería complicado explicar, sin embargo, a un desconocedor de la banda y del género, cómo son y a qué suenan Riverside. Porque huyen realmente de cualquier etiqueta, aunque es evidente esa vena de los Pink Floyd más oníricos y profundos de su etapa 'media'. Sin embargo lo de estos polacos es un 'free way' donde juegan con el metal progresivo pero huyendo de topicazos, jugando de repente con temas más neo-prog o caminando de repente a sendas oscuras donde sólo su música es explicable y razonable en el campo de lo metafísico.

Sobre la sonoridad del concierto, prácticamente todo son buenas palabras, como siempre que estamos hablando de la sala Caracol, sin duda una de las mejores de la capital, aunque el Ayuntamiento se empeñe en intentar cerrarla y presionarla, enviando a agentes municipales en plena marcha de la noche musical para buscar cualquier razón con la que multar a los organizadores. Tremendo. Ya saben, lo hacen por nuestro bien, como en el Madrid Arena. ¡Ah no!, ahí estaban fuera para vigilar el botellón...

Pero volviendo a lo musical y dejando lo triste de nuestra realidad vital actual, los polacos sonaron muy bien, mejor que los teloneros Maqama, como es lógico, y quizás sólo se le pueda achacar en la mezcla que el primer tramo del concierto presentó una pequeña saturación de graves, sobre todo cuando la batería tenía que dar sus mejores momentos frente a bajo y guitarra, que ya de por sí con Riverside siempre tienen esa tonalidad tan baja. Pero siempre se puedo escuchar bien cada instrumento, y los teclados de Michal se apreciaban de lujo.

Y de Riverside... era un clamor al final del concierto, y lo comenté durante: ¡Cómo han crecido, madurado y mejorado! Si ya eran una banda enorme, ahora se nota que han dado un paso adelante tremendo, ganando soltura, conexión con el público, don de gentes, humor y muchos más expresivos a la hora de dar lo mejor de sí con sus temas y sus instrumentos, apreciable sobre todo en los solos y en los temas más apreciados por los seguidores.

Riverside 02Del repertorio, más de lo mismo, sobresaliente y sin fallos. Promocionaron el nuevo disco con generosidad, pero dejando tiempo para el pasado, agradando a todas las audiencias. Desde su lado más progresivo con la larga 'Living in the Past' del EP anterior a este 'Shrine of New Generation Slaves', a un recorrido por sus grandes éxitos. Se echó de menos alguna de las dos 'Night Session' de este último trabajo, pero hay que reconocer que dentro de su maravillosa calidad, no son temas muy de concierto. Al menos nos lo pusieron en el audio de la sala mientras esperábamos a que salieran, tras la actuación de sus compatriotas Maqama. El concierto encantó al público porque Riverside no es banda de grandes éxitos pasados. Ente otras cosas porque sus grandes éxitos son en sí mismos cada disco y cada canción que ofrecen.

Capítulo aparte merece el tema de la escenografía. Por supuesto que es algo superficial, accesorio, y que cuando hablamos de un concierto de música no queremos un show de luces y sonidos, al más puro estilo Madonna, o U2, o ACDC... Pero es cierto que a Riverside no le haría daño poner algún cartelito, una proyección o algo más sobre el escenario. Aunque eso sí, muy currado el tema de las torretas de luces led que llevan ahora, 6 en total, que les permite tener focos giratorios y luces incandescentes para ganar dramatismo en los momentos álgidos de los temas.

Ellos estuvieron genial con lo suyo, que es la música. Los de Mariusz a nivel vocal es radicalmente genial, sin pegas. Es un dios de la voz, aunque no tenga una garganta para entrar en la leyenda en ese campo. Con el bajo es un mago, sacando líneas melódicas estupendas, recordándonos a los mejores intérpretes de los 1970, como Chris Squire o Roger Waters en Yes y Floyd, respectivamente. Piotr Grudziński tuvo mala pata con el ampli de su guitarra y nada más comenzar el show tuvieron que apañárselas. Pero él no se vino abajo y no se dejó condicionar e hizo su papel de acompañante perfecto de Duda. Y como decíamos, brilló sobremanera Michal con esos teclados que tan pronto suenan a órgano como suenan a Hammond o a sintetizador. Perfecto.

Por parte del público, la gente compensó la frialdad polaca con palmas y mucho calor, lo cual es un gustazo ver mejor reacción en el publicó nacional. Los que llevamos ya muchos años viendo el panorama de los conciertos por España sabemos que lo nuestro no es el acompañar y apoyar mucho a las bandas, sino la actitud más pasiva.

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Ya hablando del propio show, Riverside arrancaron genialmente con 'New Generation Slave', lógico arranque para esta gira del disco de casi mismo nombre. Ya en la estupenda 'The Depth of Self-Delusion' llegó el percance antes comentado con el ampli y la guitarra de Grudziński. Todos se lo tomaron con humor, tanto público como grupo. Más apurados estaban el propio músico y su pipa, pero el recambio se hizo con humor y paciencia, mientras Mariusz y Michal alargaban el parón con líneas atmosféricas y el bajo, que sonaba como una guitarra para tocar las líneas melódicas del tema. Me sonó un poco a lo que le ocurrió a Pete Trewavas en el concierto que Marillion dio en la primera edición del festival High Voltage de Londres. Lo menciono para dejar claro que esto le puede pasar a cualquiera, y no por ello la banda tiene menos calidad y menos experiencia.

Musicalmente estuvieron geniales, puesto que hoy en día es casi imposible escuchar a bandas donde el genial instrumento que es el bajo tenga tanta importancia y suene tan fuerte y complejo al mismo tiempo. Los pasajes instrumentales de estos temas del nuevo disco rindieron bien, con su complejidad añadida, que además te trasladan a otro mundo y nunca cansan porque no se trata de hacer mil notas en 10 segundos, sino ser profundos y expresar algo, llegar al oyente, en contraposición del Prog más técnico. Sí, esto lo digo un poco por grupos como Dream Theater, entre otros, y su manía de ser los más rápidos y complejos. A veces a Jordan Rudess, cuyo talento está fuera de toda duda, le vendría bien aprender de teclista como Lapaj, que expresan más sin tanta pompa, complejidad y número de notas.

Siguiendo con el nuevo LP, Riverside nos deleitaron ahora con 'Feel Like Falling', cuyo conocido inicio de tipo Neo-prog ilusiona mucho a la gente, como es normal, al ser más dinámico y animado, con unos teclados más de fantasía, algo de blues en la guitarra... Pero era hora de cortar el rollo de las novedades y llegó 'Reality Dream III', lo cual hizo que la gente cambiara el chip a 'modo fan total', con esa vena más Prog del grupo y al mismo tiempo más salvaje. Sonó ya mejor la batería y ellos, en general, más compactos.

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Y llegó así lo que para mí es lo mejor que han hecho nunca y eso es hablar alto y decir mucho de ellos: 'Living in the Past'. La presentaron como parte de ese maravilloso EP, 'Memories in My Head', que fue un puente a este álbum LP posterior y ahora, pasados estos dos años, se entiende más. El tema sonó aún mejor que en la sala Live cuando hicieron la gira de décimo aniversario en 2011, concierto en el que estuvimos los que repetimos ahora en Caracol casi dos años después.

Volvieron a este genial 'Shrines of' con 'We Got Used to Us', un tema floydiano, mágico y envolvente que sonó estupendo en directo. Sobresaliente. Lo más impactante fue el silencio sepulcral que guardábamos como público para escuchar la imperante voz de Duda, tan profunda, lo cual hacía que el espectáculo fuera impresonante, sobre todo el final. De los mejores momentos de la noche, sin duda.

Y es que, realmente no es el tipo de concierto para estar botando todo el rato. Es para pasárselo emocionado, escucharlo y sentir la profundidad que quieren transmitir. Luego ya con los clásicos 'Egoist Hedonist' y '02 Panic Room' subieron el tono general puesto que a Mariusz se le ve como un gran maestro de ceremonias, sabe medir el calor que hay abajo, entre el público, y había bajado un poco. De ahí que se les viera muy sueltos, muy maduros, presentando sus canciones y charlando con la gente.

Más fiesta con otro hit, 'Conceiving You', primer momento 'headbanger', también gracias a ese alma más Neo-prog del corte. Impresionó como en la mitad de la canción pararon la música y se quedaron parados como como estatuas inertes para retomar el tema en el segundo siguiente. Cerraron el repertorio general con la estupenda 'Escalator Shrine' del nuevo disco también, puro Floyd de la primera década, combinando blues, soul, funky... todo una fiesta progresiva que adornó genial Michal con sus teclados, dándolo todo.

Riverside 06Y así llegaba el primer parón tras algo más de hora media y parecía que habían pasado 20 minutos...con eso está todo dicho. Lo dicho antes: pocos cuartetos suenan tan completos. Tras el primer falso adiós golpearon con su single del nuevo disco, 'Celebrity Touch', dejando un total de 6 canciones del mismo para el setlist. Regalaron un tema más antes de volverse a marchar, otro corte muy estimado, 'Left Out', que ya parecía el final tras hora y 50 minutos de repertorio.

Pero sí, guiños y nuevo bonus o encore. Entraron con humor sobre las tablas para reírse de la austeridad alemana, regalando generosidad polaca y musical, y nos obsequiaron con el broche final, nada más y nada menos que 'Second Life Syndrome', haciendo que el total de la velada fuera de algo más de 2 horas.

Duda acabó por los suelos, literalmente, dándolo todo con su bajo, dejando claro que atrás se quedaron los tiempos de austeridad y frialdad sobre las tablas. Reconoció que nunca había tocado para tanta gente en Madrid. También tenía razón. A nosotros nos dejaron una gran impresión, demostrando que van a más y que los temas que antes nos parecían sobresalientes ahora son continuamente superados por los nuevos. Y no hay mejor elogio o mejor noticia. Acabamos por las nubes, volando, soñando con otro mundo musical mejor que, en parte, existe entre nosotros, pobres mortales.

- Ficha técnica:
Madrid, 27 septiembre 2013; sala Caracol
Hora de comienzo: 21:10; hora de final: 23:20
Teloneros: Maqama
Asistentes: 400 aprox.

- Músicos:
- Mariusz Duda: Voces, bajo, guitarra acústica
- Piotr Grudziński: Guitarras
- Piotr Kozieradzki: Batería
- Michał Łapaj: Teclados

Setlist:
1. New Generation Slave
2. The Depth of Self-Delusion
3. Feel Like Falling
4. Reality Dream III
5. Living in the Past
6. We Got Used to Us
7. Egoist Hedonist
8. 02 Panic Room
9. Conceiving You
10. Escalator Shrine
Encore:
11. Celebrity Touch
12. Left Out
Encore 2:
13. Second Life Syndrome

- Calificaciones técnicas:
Set list: 8
Sonido: 8
Duración: 9
Interpretación: 9
Actitud: 9
Público: 8
Media: 8,5 Nota: 8,5

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