Pero... ¿y qué fue del rock andaluz?

 Estos días he publicado una crítica del nuevo disco de Medina Azahara 'Origen y leyenda', algo que me ha servido para reflexionar sobre los actuales derroteros por los que vaga el llamado 'rock andaluz'. Una de estas reflexiones que he estado haciendo es sobre la propia esencia de este género español. Siempre hemos querido considerar que es el género del rock progresivo en nuestro país por excelencia. Yo prefiero calificarlo como el rock que hacíamos (y se sigue haciendo, aunque minoritariamente) en nuestro país, 'traduciendo' las esencias anglosajonas de esta música a las esencias patrias. Es decir, guitarras españolas, sonidos más flamencos y percusiones más autóctonas.

Ahora bien, rock progresivo como tal... no es. Aquí se suele considerar a Triana, Alameda, Guadalquivir, Mezquita, Medina Azahara o Caí como algunos de los pilares del rock andaluz. Pero... ¿hacía Triana rock andaluz o rock progresivo trasladado al sonido andaluz? Considero que aunque pueda parecer una pedantería este análisis, es más que necesario. Una cosa es hacer rock a la 'española', es decir, lo que aquí se llamó rock andaluz, una música de fusión, y otra muy distinta es hacer rock progresivo. No sólo por fusionar se hace progresivo, creo yo. El sinfonismo es otra cosa, y eso lo hicieron Triana y pocos más. Porque el grupo mítico de Jesús de la Rosa, Eduardo Rodríguez Roadway y 'Tele' Palacios hacía una música propia de King Crimson y Pink Floyd, sólo que con las artes andaluzas. Y de forma magistral, por cierto. Triana es mi grupo español predilecto.

Otra cosa es todo lo que vino después. Alameda, que también me encantan, no hizo sino rock andaluz, nada de progresivo y/o sinfónico. Medina Azahara coqueteó en sus inicios con el sinfonismo, pero luego ha hecho una música arabesca y flamenca más cercana a los sonidos populares y comerciales, incluso al heavy, que cualquier otra cosa. Y sí, también me encantan.

Así las cosas... ¿por qué se sigue hablando de rock andaluz? Poco queda de todo eso, realmente, y no es negativo reconocerlo. Lo que aún se hace, y con mucha calidad, es rock progresivo con aires andaluces, más al estilo de Triana. Y muy bien hecho, insisto, pero nada más. Larga vida a la buena música, no nos obsesionemos con las etiquetas y... reconozcamos que esos tiempos pasaron ya: los del llamado 'rock andaluz'.



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