Crítica del disco de Sputnik - 'Parallax Vol. I' (2016)

La paralaje del jazz-prog canadiense de hoy en día

Sputnik - 'Parallax Vol. I'
(9 enero 2016, Autoproducido)

Sputnik

Hoy presentamos a SPUTNIK, cuarteto instrumental canadiense conformado por la dupla rítmica del bajista Leigh Fischer y el baterista Doug Northcott junto a los dos guitarristas Barry G. Player y Tristan Rivers. Su disco “Parallax Vol. 1” – que sucede al trabajo debut del año 2012 “Space Junk” – ha sido publicado en el pasado mes de enero y resulta una experiencia excitante y reveladora. Este cuarteto formado a inicios del segundo decenio del presente milenio describe su propuesta como jazz-rock-fusión con elementos funk de corte intergaláctico: para decirlo de forma más concisa, hacen jazz-rock con fuertes componentes funk y varias excursiones ocasionales en el lenguaje ecléctico propio del estilo progresivo. Como referentes contemporáneos, podemos ubicar a la gente de SPUTNIK como emparentada con THE ARISTOCRATS, ATTENTION DEFICIT y, hasta cierto punto, TRIBAL TECH.

Ocupando los primeros 7 ¾ minutos del álbum, ‘Atomic Biscuit’ exhibe unas efectivas vibraciones cósmicas sobre un groove poderoso y muy marchoso. La vitalidad propia del discurso del jazz-rock convive a las mil maravillas con los ornamentos psicodélicos de los guitarreos, y sobre todo, se completan muy bien cuando los sucesivos solos de guitarra – uno de tendencia Crimsoniana y otro de tendencia pesada – alimentan el jam con rotunda musculatura. A poco de pasada la barrera del quinto minuto y medio, pasamos a un paraje calmado que abre campo para el lucimiento de un elegante solo de bajo; este paraje calmado no es sino el preámbulo a la coda que reitera el groove general. Hemos tenido un buen comienzo y las cosas se siguen poniendo bien con el arribo de ‘Milky Way’, una pieza cálida y amable donde la gracilidad esencial del cuarteto se maneja con una aureola de exquisitez. Copiando un poco la extroversión fastuosa de TRIBAL TECH pero portando un esquema sónico más cercano al de CAB, el grupo demuestra que tiene un buen feeling para entretenerse a sí mismo mientras entretiene al oyente empático. ‘Flat Earth’ es una breve miniatura de batería elaborada con serena pulcritud: su principal función es la de allanar el camino para ‘Rooftop Garden’, pieza en la que el grupo acentúa solventemente el factor funky con el que siempre viene coqueteando. La labor de la dupla rítmica se siente particularmente sofisticada aquí, como la que conforman Dennis Chambers y Billy Sheehan en NIACIN, pero también podemos citar a los clásicos PARLIAMENT FUNKADELIC como una inspiración esencial para la armazón grupal. A través de su ambicioso espacio de 8 minutos, ‘Extra Terrestrial Techonology’ cumple con la función de sustentar las facetas más ambiciosas del grupo, lo cual se traduce en un mágico vigor donde conviven jazz-rock y prog-metal. El ascenso en el frenesí expresivo para los últimos dos minutos y medio dan pie a que el cuarteto revise matices psicodélicos tanto en algunos fraseos solistas de guitarra como en los flotantes arpegios de base. Esta pieza supone un cénit del álbum diseñado para anunciar el pronto arribo de otros picos posteriores.

‘Dark Matter’ es un etéreo dueto de guitarra y bajo que nos remite parcialmente a las dimensiones sombrías de la tradición psicodélica de aquellos inicios de los 70’s, pero éste es un recurso engañoso, pues principalmente se trata de un breve preludio a ‘Critical Mass’. Este tema que dura poco más de 8 minutos y cuyo foco temático sirve para que el grupo explore serenos recursos líricos nos revela el lado contemplativo de la banda, haciendo que su perenne e irrebatible vigor halle nuevos y refrescantes vías de expresión. El parentesco con el aspecto más extrovertido de los inolvidables ATTENTION DEFICIT se notan fácilmente. Cierra el álbum ‘Mars Atlas’, otra pieza que se prolonga por más de 8 minutos. Aquí tenemos el último cénit del disco, una pieza robusta, dueña de una arquitectura musical bien delineada que comienza con un motivo de talante ligeramente Crimsoniano y continúa con otro de base jazz-funky que se deja complementar por ornamentos pesados. Para las instancias finales, el factor progresivo vuelve a imponerse mientras un desquiciado solo de guitarra entra a tallar con incendiaria energía y la dupla rítmica elabora un groove osadamente sofisticado. Los ya mencionados aires de familia con THE ARISTOCRATS se muestran aquí con un esplendor vital. A pesar de que el asunto termina con un fade-out, incluso el descenso del volumen no acalla el impacto de esta efervescencia final. Todo esto fue “Parallax Vol. 1”, un muestrario jazz-rock-progresivo vigoroso y moderno que ha de poner a SPUTNIK en el centro de atención de nuestra mirada a la avanzada canadiense actual: definitivamente, este disco ha despertado grandemente nuestra curiosidad sobre este cuarteto, cual paralaje que mide la expansión de la avanzada jazz-progresiva canadiense.


- Muestras de 'Parallax Vol. I':


firma cesar inca mendoza

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