“Y cuando despertó...

 ... el dinosaurio todavía estaba ahí”. Este magnífico micro-relato de Augusto Monterroso fue lo primero que se me vino a la cabeza. Muchísimas veces, el título de una canción refleja exactamente lo que se siente al escucharla. Normalmente es eso, sentimientos, pero otras veces es algo real, algo físico. A mí me pasa sobre todo cuando escucho Jump de Van Halen, tengo deseos irrefrenables de saltar. Y hace no mucho descubrí otra canción que tiene un efecto análogo. Fue de casualidad, ya que no es de uno de mis grupos de cabecera, pero claro, cuando tanta gente te dice lo buenos que son, al final caes y escuchas algo. Parece ser que yo di en el clavo. Anasthetize, se llama, de Porcupine Tree. La anestesia fue casi inmediata. Y sí, cuando me desperté, todavía estaba sonando.